lunes, 20 de julio de 2020

La Amistad

Cuando nadando en las aguas agitadas,
mis fuerzas desvanecen en ese frenesí,
otros brazos fuertes me socorren,
una voz de aliento me anima a vencer,

Las adversidades de la vida,
como ráfagas de viento me arrojan,
y los golpes azotan la carne,
un cuerpo me escuda y protege.

Quienes llegan al final de su camino,
llevándose consigo las fuerzas,
cae la tormenta y cegado en mi llanto,
un silencio en un abrazo eterno me consuela.

Al alcanzar la tan anhelada cima,
al sobrepasar las barreras infranqueables,
mi ser lleno de júbilo desbordante,
alguien celebró conmigo enorgullecida.



jueves, 2 de julio de 2020

Pampita

De níveo pelaje y de ojos sinceros,
su efímero existir pero de intensa emoción.
En su robusta presencia y alegría de amor nuevo,
me acaricia y llena de júbilo,
portadora de cariño y ternura sin par.


Esta nueva luz intensa y cálida,
impactan en los cristales invernales,
desprendiendo una escarcha de su témpano,
corre ahora en el riachuelo
integrándose en sus aguas, en el todo.

Así la vida cambia con el sol del nuevo día,
el tiempo con su magia lo transforma todo,
envejece e inicia nuevos ciclos atado al astro rey
cuyos rayos entibian los días con el cielo claro,
el cielo más diáfano y azul como los ojos del amor.

viernes, 26 de junio de 2020

Nacer para vivir y crecer,
como animales subsistimos,
entre instintos y luchas.

La razón nos eleva y trasciende,
esta sapiencia y gozo emocional,
caprichos de sentir y pensar.

Entre pasiones y sentimientos
entre disyuntivas y convergencias,
se recorren caminos inciertos.

La vida es un mosaico policromático,
una fórmula o ecuación, no resuelta,
un código indescifrable y enigmático.

La muerte nos acecha desde el inicio,
viste de gris los días y alarga las noches,
se viste de sombras y canta las tristezas.

lunes, 22 de junio de 2020

Mirar al cielo

Al salir de la milonga, solía mirar al cielo,
admirar las estrellas y la luna,
o cuando aún más tarde me retirara,
irme con el alba de regreso a casa.

Con el corazón hinchado de placer,
con el cuerpo agotado de tanto bailar,
en mi mente y en mi piel saciado de pasión,
de nuevas caminatas aprendidas.

Lleno de memorias de las minas amigas,
de los amigos atorrantes milongueros,
te extraño milonga nuestra, y lloro,
extraño mirar de nuevo al cielo.

domingo, 21 de junio de 2020

Mis hijos perros, mis hijas gatas.

Y yo he criado a mis perros y gatos como mis hijos,
somos una camada, somos una jauría,
su vestigio salvaje me hace primitivo
y su doméstica manera de ser, civilizado.

Mis gatas y mis perros, me recuerdan
lo bella y magnífica que es la naturaleza,
lo sabia que es, de donde venimos
y lo ínfimos que somos como civilización.

Mis perros y mis gatos son mis hijos
y de ellos recibo mucho amor,
en su ingenua felicidad, me hacen feliz,
en su naturalidad, me hacen aún más feliz.

Mi Padre

Me preguntan quien es mi padre,
y yo respondo bajo las señales
de este equinoccio de otoño
y el solsticio de verano:

¿Ves esa estatua en el parque?
mi padre no es así,
no tiene ese perfil serio y distante
y tampoco es un busto de mármol
frío y duro,
en cambio, mi padre es ese retrato
que un artista costumbrista captó
del campesino, del obrero, del hombre
común de la ciudad, que tiene en
su figura, la esencia del ser dulce
y en sus ojos el brillo del amor.
Mi padre no es una estatua enorme
erguida en un palacio,
mi padre es un árbol enorme,
cuya sombra acaricia y refresca,
si, mi padre es ese árbol frutal
cargado de frutas redondas y carnosas,
perfumadas y jugosas.
Mi padre es como el viento suave
que acaricia los pastizales
en las praderas donde jugamos.
Mi padre es como esa ave,
que encuentra a su pareja de vida,
hacen su nido, vuelan y se aman por siempre.