domingo, 29 de septiembre de 2024
Burnt
miércoles, 18 de septiembre de 2024
Eden serrano
Peina el viento los pastizales
y la luz incide en las flores
y en las hojas que recobran
su brillo primaveral.
La brisa leve arrulla y mece
las ramas de los árboles
que protegen y alimentan
las aves silvestres.
Son las sierras piezas
de un collage esmerado
y sus laderas rocosas
brillan como espejos.
Venza el agua pura
de la bienaventurada lluvia
el peligro mortal de la llama
que destruye este eden serrano.
Patio sur
En el patio que da al sur
nunca llega la luz del sol
castigado por la oscuridad
es víctima de la humedad
y es golpeado por el viento polar.
Ahí han esparcido las cenizas
de la estufa que entibia el hogar.
Ahí anidan entre los rincones
las alimañas y crece el musgo.
En ese patio sur de tristezas
ha quedado enterrado un amor
que se niega al olvido.
martes, 17 de septiembre de 2024
Ya en otros tiempos
de leyendas y mitos
la cúpula celeste
que nos cobija
fijara a Polaris en el centro
y esta sobre el amor.
Se unen dos vidas
cuando las hojas del arce
embellecen el paisaje
y las flores engalanan
el exótico meridiano.
Desafiando a Gea y a Cronos
los seres que se aman
trazan su ruta
y se lanzan a la aventura
guiados por la estrella del norte
mientras la cruz del sur
los amadrina con su luz.
domingo, 25 de agosto de 2024
Conservaría siempre los abrigos
en el espaldar de las sillas.
Los zapatos los lustraría
justo antes de salir a la milonga.
Bajo el sofá que nunca movería
para barrer los despojos que arrastra el viento
escondería la pluma para escribir los bocetos
que creía haber perdido en su diario afán
Las cosas permanecerían tal como las dejó
sin olvido ni memoria
simplemente una naturaleza muerta.
El arrebol reflejado en los cristales
y paciente asomado tras los ventanales
su rostro se funde en la imagen.
Espera que suceda de nuevo
que vuelva a sentarse en frente
en la misma mesita de mármol
tomando de su taza de café
luego le robe un beso
dejándole su número escrito
en la servilleta de papel
con la cual secó sus labios.
Seguro que el sol se asomaría entre las columnas del templo ese día, el corazón aún atormentado por la visión del barco que desaparecía allá donde el horizonte se curva.
Pasarían innumerables eclipses y lunas de colores
pero ni asomo de su perfume de magnolias
cuando en primavera su rostro rejuvenecía como flores regadas por el rocío.
Embriagarse de aromas y especias, así como emocionarse por la magnitud de los templos erigidos a los dioses
eran presagio de un mañana sin su presencia.
Explorando los mares de noche para observar los astros y las estrellas
conservando la esperanza que alguna carta de navegación lo volvería a entregar en sus brazos.